Historia

Al intentar hacer una reseña de la Química en la UIS, como buenos y orgullosos herederos de los remotos alquimistas, queremos mantener vivos nuestros propios antecedentes. Todo empezó para la Química en Colombia cuando Milquiades el gitano trajo la Alquimia a Macondo y cuando el Profesor Antonio García Banús, valenciano de origen y candidato al premio Nobel, trajo la Química a la academia en la Universidad Nacional en los años treinta.

Se reconoció en Colombia por ese entonces, que sin ciencia no se puede pensar en el desarrollo de un país. Por esa razón fueron traídos a Colombia el Dr. García Banús y varios colegas suyos, entre ellos el Profesor Rodolfo Low Maus, el profesor Enrique Murtra y otros. Con ellos se formó el primer núcleo de Químicos, que se localizó en el sótano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, que para ese entonces estaba ubicada en el parque de los Mártires en Bogotá. Allí empezó a funcionar la carrera de Química y el 30 de octubre de 1942 se graduó la primera promoción de Químicos en Colombia. Durante sus primeros años la carrera tuvo una concepción científica con la idea de formar Químicos investigadores que contribuyeran con sus innovaciones, sus conceptos y sus adaptaciones al crecimiento del país.

Pasada la II guerra mundial con la influencia de las compañías transnacionales y con la llegada al país de las llamadas industrias de patente, se varió la concepción hacia una carrera de Química de servicio para la industria, que desafortunadamente tuvo el efecto de reducir al químico a un auxiliar de laboratorio. Sobre los vaivenes de la orientación de la carrera de Química en la Universidad Nacional. Cubillos, Poveda y Villaveces hacen un interesantísimo recuento en su libro "Notas para una Historia Social de la Química en Colombia", en la que dividen el proceso de desarrollo de esta ciencia en cinco estadios: el primero se refiere al período anterior a 1920, cuando la Química era practicada en el país por profesionales de otras disciplinas y por algunos químicos formados en el exterior, que por varios factores no alcanzaron a formar una comunidad química. Predominaba en el país la producción agrícola, frente a una industria incipiente y artesanal.

El segundo estadio se enmarca dentro del proceso de industrialización del país, hacia los años treinta. Se establecen en esa época plantas para la producción de cloro, de ácido sulfúrico, de cemento, de refinación de petróleo y procesos para la explotación y beneficio de minerales, entre otras. Esto crea una demanda grande de profesionales químicos y en esta época se se estableció el Laboratorio Químico Nacional y se iniciaron las carreras de Química e Ingeniería Química en Bogotá, se fundan las asociaciones profesionales y aparecen las primeras publicaciones químicas.

Diferencian los autores de la citada obra un tercer estadio de la Química por influencia directa del clima generado en la postguerra. Con la llegada al país de las industrias de patente, con plantas diseñadas y armadas en el exterior, pierde el químico su papel de creador y se lo relega a una posición de analista al servicio del control de calidad. Esta situación tiene una gran influencia en la academia y el pensum del químico se adapta a las nuevas circunstancias.

Se establece un cuarto estadio, en los años sesenta, caracterizado por la iniciación de la investigación, reflejado en la creación del Instituto de Investigaciones Tecnológicas, cuyo objetivo era modernizar y mejorar el nivel tecnológico del país, especialmente en lo referente al agro. Se abrió así el campo de investigación en química Agrícola y en la química de los productos naturales, que rápidamente hicieron curso en la investigación universitaria.

El quinto estadio se caracteriza por la "formación de una comunidad de investigadores químicos que dejan de definir su trabajo por la necesidad de colocar la química al servicio de la industria o de la agricultura o de cualquier tercero y entran a asumir la tarea de la química en sí misma, como una tarea válida".

Establecido el contexto histórico del desarrollo de la Química en el país, miremos ahora un poco acerca de la historia de la UIS y el desarrollo de las ciencias en Santander. El entorno determina muchas de las características de una institución que se va a crear. En la época de la fundación de la UIS, en el año de 1948, existían en Santander varias industrias, con grandes limitaciones y dificultades tecnológicas que hicieron palpable la necesidad de crear un centro motor para la generación de tecnología que propiciara la industrialización de la región. Entre estas empresas se pueden mencionar: Ecopetrol, Jabón Sar, Jabón Roca, Cementos Diamante, Cervecería Clausen, Cervecería Bavaria, Chocolate y Café la Constancia, Curtiembres del Oriente, Empresa Colombiana de Tabaco, Gaseosas Hipinto y la Empresa Licorera de Santander.

La Universidad Industrial de Santander inició actividades con las carreras de Ingeniería Química, Eléctrica y Mecánica. La Facultad de Ingeniería Química fue una de las más sólidas, pues la Química ya había hecho su aparición en Santander. A comienzos de los años cuarenta existía en Bucaramanga el Laboratorio Departamental de Química, en el cual se analizaban minerales, principalmente de oro. Este laboratorio fue el caldo de cultivo para la germinación de la nueva facultad. En sus comienzos, la nueva institución, funcionó en el mismo edificio del laboratorio y este se convirtió en el lugar de prácticas de las cátedras de Química. Ya en 1948 laboraba en el laboratorio Departamental el Químico Germán Téllez Páez, egresado de la Universidad Nacional, quien sería el primer químico en vincularse a la UIS. Otro químico egresado de la Universidad Nacional, Jaime García Arenas, en 1949 fue nombrado químico del Laboratorio Departamental, pero toda su labor se desarrolló en las labores académicas de la UIS, indicando la fusión que tuvo lugar entre las dos instituciones. Inicialmente la mayoría de los profesores de química estaban vinculados a la industria local como sucedió con Fernando Mejía Valenzuela (ELS), Jorge Saravia Nieto (C. Diamante), Lelio Martínez Villalba (La Constancia), Ciro Duarte Pacheco (Industria Metalúrgica). Guillermo Ronderos Durán (Fundador de Cementos Hércules de San Gil).

La investigación se hizo presente desde el comienzo y en el seno de la Facultad de Ingeniería Química se conformó un grupo de científicos muy calificados que liderados por el Profesor Juan Ramírez Muñoz quién se vinculó a la UIS en 1957, realizaron trabajos de investigación que trascendieron los límites nacionales. El libro sobre espectrofotometría de llama del Dr. Ramírez se conoció en toda la América y en Europa. La actividad científica de este grupo se extendió a varios países de nuestro continente y en 1962 se dictó en la UIS, con todo éxito un curso de fotometría de llama a nivel Latinoamericano al cual vinieron quince participantes provenientes de Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Ecuador, Méjico, Perú y Venezuela.

Dentro de la Facultad de Ingeniería Química se conformó la División de Investigaciones Científicas y el Instituto de Consultas Industriales por acción directa del grupo de sus investigadores. El vínculo establecido entre la universidad y la industria puso de manifiesto la necesidad de resolver problemas de control de calidad y de normalización para lo cual se creó en 1959 el primer instituto de normas técnicas de Colombia llamado Inorcol que luego evolucionó en el actual Icontec.

Posteriormente el Dr. Ramírez emigró a los Estados Unidos para trabajar con la compañía Beckman en sus laboratorios de investigación, sus colegas continuaron en la UIS los trabajos de investigación y de enseñanza. El grupo que sostuvo la llama estaba integrado por los profesores Jaime Pradilla, Jaime García, Ramiro Osorio y W. Meyersohn. Posteriormente se unieron al grupo F. Pedraza, D. Alterio, R. Villamizar y R. Rodríguez, entre otros. Para fortuna de la comunidad universitaria, el profesor Jaime Pradilla se mantuvo vinculado a la Escuela de Química hasta hace poco tiempo, aportando sus brillantes contribuciones a la ciencia.

Dentro de la División de Investigaciones Científicas, que estaba bajo la dirección del ingeniero químico Carlos Fernando Guerra, se creó un centro de investigación en Celulosa Pulpa y Papel, que desde su comienzo estuvo bajo la orientación del químico Hernán Cáceres Rojas. El Centro recibió un fuerte apoyo de la OEA y ha producido gran cantidad de trabajos, que han sido presentados en los cinco continentes. Principalmente se ha centrado la actividad de esta unidad investigativa en estudiar las características de diferentes materiales vegetales nacionales en lo referente a su uso como materia prima en la fabricación de papel, lo cual incluye varios desechos como cortezas de piña. Durante muchos años fue Hernán Cáceres su orientador hasta su retiro de la universidad. No solo se han realizado investigaciones sino que ha sido el Centro el lugar de entrenamiento de técnicos y de formación de profesionales a nivel de pre y postgrado.

A finales de los sesenta llegó a la UIS una misión de la UNESCO que creó el postgrado en Ingeniería Química y le abrió el camino a varios de los estudiantes del programa y algunos profesores de la universidad para hacer sus estudios de doctorado en los Estados Unidos, con lo cual se dio un paso muy importante para la integración de un grupo de profesores con formación avanzada y que posteriormente abrieron varias líneas de investigación, como fue la de polímeros.

Hacia 1966 la UIS sufrió una gran transformación, que a la postre y sin proponérselo tuvo mucho que ver con el desarrollo de la Química como ciencia. Como parte de la restructuración de la Universidad, se creó la División de Ciencias Básicas, con el fin de centralizar la docencia de las Ciencias exactas y naturales en un ente único. Dentro de esta División se formaron los Departamentos de Química, Física, Matemáticas y Biología y fue su primer decano el doctor Jaime Pradilla Sorzano. El primer director del naciente departamento de Química fue el profesor Jaime García Arenas. El grupo de profesores lo integraban entre otros: Antonio Cadena, Carlos Briceño, Jaime Bernal, Gullermo González, Wolfgang Meyersohn, Juan F. Pedraza, Carlos Martínez, Magdalena Segura, Lilia Rodriguez de Cáceres, Hernán Cáceres, Reynaldo Rodríguez, Reynaldo Villamizar y más tarde Noemí Acevedo. Como anotamos arriba, este fue un momento muy importante para las ciencias en la UIS pues aunque la nueva división estaba orientada principalmente hacia el servicio docente para las carreras de Ingeniería y de Salud, por primera vez la Química y las otras ciencias se identificaron como tales en la UIS. El grupo de profesores no se quedó relegado a su función de servicio únicamente, sino que planteó proyectos para el desarrollo de la carrera de Química.

Hacia 1970 llegó a la UIS el físico Santiago Pinto Vega, quien venía de obtener su grado de Ph.D. en los Estados Unidos. Antes de su regreso a Colombia Pinto había concebido la conformación de un núcleo de investigación, para responder a la necesidad de hacer ciencia como base para lograr independencia cultural y económica. Debería ser este el mecanismo para crear una masa crítica de científicos colombianos, que fueran capaces de auto sostenerse, propagarse y eventualmente satisfacer las necesidades del país. Este plan se lo propuso Pinto al presidente Lleras, precisamente en la época en que se estaba creando Colciencias. Esta institución le dio el apoyo necesario y así se pudo sembrar la semilla, conformando varios grupos de investigación en Física que sirvieron de base para el postgrado en esta disciplina y de los cuales aun subsisten los grupos de óptica, plasma, estado sólido y espectroscopia.

En Química en 1971 con la llegada de los profesores mencionados arriba y ante la perspectiva de presentar un plan de desarrollo se plantearon las bases para la creación de varias unidades de investigación en química de Coordinación, Cristalografía y Difracción de Rayos-X, Espectroscopia Atómica y Molecular y química de los Colorantes. A raíz de este plan y poco tiempo después de iniciada la carrera se contó con una buena cantidad de equipos financiados por el BID. Estas líneas de investigación se fueron desarrollando en medio de muchas dificultades pues parecía que el medio había olvidado el quehacer investigativo y fue necesario abrir el camino en contra de una inercia, que parecía amenazar la confortable estabilidad de algunos docentes.

La química estructural, evolucionó hasta lograr el andamiaje para resolver estructuras moleculares, aunque todavía es necesario dar unos pasos más para poder hacerlo en forma sistemática y corriente, este grupo ha creado las condiciones para convertirse en un recurso para muchos investigadores a nivel nacional y ha logrado resolver ya algunas estructuras. Con un esfuerzo económico se podría establecer un centro para servicio de todos los investigadores del país, que permitiría que cualquier investigador colombiano tenga al alcance la resolución de estructuras aun de moléculas tan complicadas como las proteínas. El grupo de química de Coordinación ha centrado sus actividades en la Catálisis y se ha logrado conformar un centro de investigación en el que se desarrollan varias líneas de gran interés a nivel nacional, como son las de oxidación selectiva de hidrocarburos, hidrotratamiento de hidrocarburos, endulzamiento de naftas, catálisis ambiental, fotocatálisis y transformación de biomasa, con respaldo de numerosas publicaciones a nivel internacional.

Con el tiempo se han creado otros grupos, como el de productos naturales, el cual ha tenido un vertiginoso desarrollo con renombre internacional y con un buen número de publicaciones. Se centra su actividad en la caracterización de aceites esenciales y transformación de los mismos. Hay otros grupos muy prometedores como son los de química de los Alimentos, Síntesis Orgánica Fina y Bioquímica, conformados por científicos jóvenes que han mostrado avances y mucho entusiasmo. Se acreditan en su aval muchas publicaciones internacionales.

Volviendo a los inicios de la carrera en 1971, los primeros estudiantes matriculados eran aspirantes a la carrera de Ingeniería Química y que habían inscrito la carrera de Química como segunda opción de ingreso a la UIS. Este primer grupo resultó excelente, los primeros graduados fueron: Leonor Hernández, Rosario Neira, Rosa Zuluaga, Alberto Ovalle, Hernando Pinzón, Alvaro Cuadros, Eladio Lozano, Alberto Rincón, Carlos Quintero y Alberto Pallares. Desde entonces se han sucedido varias generaciones de Químicos que han sabido poner muy en alto el nombre de la Universidad Industrial de Santander tanto en el País como en el exterior.

En 1983 se inició el programa de Magister y hasta la fecha se han graduado varias promociones de Químicos, difundidos a lo largo y ancho del País. Con su formación a nivel de postgrado han contribuido a elevar el nivel de la Química y especialmente el de la enseñanza a nivel universitario.

En 1990 quedo aprobada la Ley Ciencia y Tecnología con la cual se estructuró el sistema nacional de ciencia y tecnología, que se basa en once programas, entre los cuales hay uno de ciencias básicas, responsable del fomento y desarrollo de estas, apoyando financieramente los proyectos de investigación y adoptando las políticas que permitan el desarrollo científico del país. Colciencias sufrió una profunda transformación y además de los once programas desarrolló otros planes para el estímulo de los investigadores, retorno de investigadores colombianos, movilidad de investigadores reconocidos hacia Colombia, becas para formación de científicos a nivel de doctorado. El presupuesto de la entidad, en el año 1994 llegó al 0.55% de PIB y se esperaba que al terminar 1998 fuera del orden del 1%. Pero por circunstancias de diferente índole sufrió serios recortes que casi frenaron por completo el buen impulso del progreso científico del país.

En 1996 se iniciaron los estudios de doctorado en Química, apoyados en los grupos de investigación que sustentan las varias líneas, en las cuales se forman los doctorandos. El grupo de profesores que tuvo la responsabilidad inicial de la formación los doctorandos estaba conformado por Jairo Martínez y Elena Stashenko quienes dirigen el grupo de Química de los Productos Naturales y que ha logrado avances ampliamente reconocidos, tanto en Colombia como en el exterior. Alirio Palma y Vladimir Kuznetsov quienes dirigen el dinámico grupo de Síntesis Orgánica Fina respaldados por un buen número de publicaciones internacionales. Orlando Aya quién desde hace varias décadas dirige el Laboratorio de Espectroscopia Atómica y Molecular, grupo fundado por el profesor Aya en los años 70 y que ha sido soporte de los programas de Física y Química tanto a nivel de pregrado como de postgrado. José A. Henao director del Laboratorio de Cristalografía y Difracción de Rayos X., Aydee Perea tiene bajo su dirección el Centro de Ciencia y Tecnología de Alimentos donde desarrollan sus tesis de pre y postgrado estudiantes de Química e Ingeniería Química y muy ligados con los grandes potenciales agroindustriales de la región. Edgar Páez, Fernando Martínez, Sonia Giraldo y Aristóbulo Centeno, desarrollan investigaciones en el área de Catálisis en el Centro de Investigaciones en Catálisis (CICAT), donde se realizan tesis de pregrado, de magister y de doctorado, estudiantes de los programas de Química e Ingeniería Química. Ivan Zaharov dirigió el grupo de investigación en Bioquímica, respaldado por una amplia experiencia y acreditado a nivel internacional como una autoridad en su campo. También colabora con sus líneas de investigación en Microbiología Industrial y Biotecnología la Dra. Graciela Chalela.

Hoy, con la llegada de nuevos y prometedores refuerzos forjados por jóvenes químicos con títulos de doctorado, miramos con esperanza hacia el futuro y nos estamos preparando para sobrevivir a una crisis económica y conceptual, que desde 1996 ha empezado a minar las bases de la política científica de Colombia. Este sí que es un reto difícil de enfrentar, pues la universidad pública ha venido sintiendo el peso del abandono y se ha visto decaer la infraestructura logística y pasar a la reserva muchos químicos de gran trayectoria. Esperamos que se den las condiciones favorables para que el grupo de científicos de la escuela de Química pueda conformar una masa crítica que sin duda ayudará a dar el salto cualitativo en el desarrollo de la ciencia colombiana.