Actividad Docente

El Programa tiene claro que en la formación de un químico son de primordial importancia tanto las posibilidades de ensayar y experimentar como la confrontación de los fundamentos teóricos en el laboratorio. En este sentido, las labores de docencia en la Escuela están orientadas a definir y discutir marcos teóricos y conceptuales en la Química y a su fortalecimiento y análisis mediante las prácticas de laboratorio.

Se complementa la formación del estudiante con conferencias, seminarios, congresos, semanas técnicas y otras actividades científico-culturales que propician su formación integral y el intercambio social, académico y técnico.

La articulación entre las clases teóricas y las prácticas experimentales permite una estrecha interacción entre docentes y alumnos, a la vez que facilita la incorporación de elementos de investigación y extensión al quehacer pedagógico, propiciando, de esta manera, el permanente contacto de los estudiantes con el entorno, a la vez que se genera en ellos una disposición a participar en la solución de los problemas de la sociedad a partir de su área de conocimiento.

El mundo moderno y la complejidad de su desarrollo condicionan de igual manera la solución de sus problemas, para lo cual, en la mayoría de los casos, es necesaria la participación de especialistas en diferentes disciplinas. El químico, como científico, necesita interactuar con profesionales de otros campos del saber: ingenieros químicos, de minas, de petróleos, civiles, metalúrgicos, de sistemas, sanitarios, ambientales, agrónomos, geográficos y con físicos, geólogos, biólogos, matemáticos, administradores, abogados, médicos, antropólogos, arqueólogos, científicos forenses, restauradores de patrimonios arquitectónicos y de arte, entre otros. La interdisciplinariedad es, entonces, un componente verdaderamente importante de la función de docencia en la formación del químico.

Tal interdisciplinariedad se fomenta desde lo científico y en lo personal. En lo científico se hace énfasis en aquellos aspectos que promueven el trabajo en grupo, presentando problemáticas que puedan ser resueltas en diferentes campos del saber. En este caso las estrategias de la enseñanza son muy diversas y ellas permiten el enriquecimiento de la formación haciendo uso de experiencias derivadas de los procesos de investigación, extensión y proyección social de la Escuela.

A través de las asignaturas orientadas por las demás Escuelas, los estudiantes encuentran no sólo la fundamentación en los otros saberes, sino también el acercamiento a ellos y a los puntos comunes o de interacción entre su disciplina y las de los otros.

Entonces, puesto que la ciencia y la tecnología se desarrollan tan aceleradamente haciendo que la aplicabilidad de un determinado saber se expanda y se facilite la apertura hacia nuevos espacios de interacción entre las diferentes disciplinas, la interdisciplinariedad debe convertirse en un proceso dinámico que asegure que las actividades de formación sean revisadas periódicamente para adecuarlas a las nuevas exigencias.